Mal
Regular
Bien
Excelente
Generación de confianza y credibilidad
Capacidad para "leer" a los demás
Desarrollo del equipos multidisciplinares
Negociación y Generación de Consenso
Autodiagnóstico: Mal.
Tu diagnóstico revela dificultad para confiar responsabilidades a las personas de tu equipo y para apoyarte en ellas: tiendes a retener tareas y decisiones que otros podrían asumir, y eso limita tu foco en lo estratégico, frena el crecimiento de tu gente y convierte tu agenda en el cuello de botella del equipo. Necesitas aprender a diseñar tu propio rol para discernir qué debes hacer tú y qué toca delegar, a entregar encargos completos con el contexto y la autoridad necesarios, y a implementar un sistema de seguimiento que te dé tranquilidad, pero sin asfixiar la autonomía de los demás.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Delegación”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
DISEÑO DEL PROPIO ROL Y SU PERÍMETRO
Mal
Es la capacidad del líder para ponderar su aportación a la organización, identificando las funciones estratégicas que debe asumir, y discernir qué delegar, estableciendo perímetros claros. Implica analizar el potencial y la carga de trabajo de cada colaborador para decidir qué entregarle, transformando el encargo en una oportunidad de crecimiento.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que no te detienes lo suficiente a ponderar qué parte de tu rol aporta más valor y qué deberías delegar: la inercia decide por ti, y acabas reteniendo tareas que otros podrían asumir y con las que crecerían. Reflexiona sobre qué haces hoy que solo puedes hacer tú, qué sigues llevando por hábito o por gusto, y cuánto espacio real le queda en tu agenda a la estrategia y al desarrollo de personas.
ALINEACIÓN Y TRANSFERENCIA DE AUTORIDAD
Mal
Es la capacidad de comunicar con nitidez el propósito, el contexto y el alcance de la tarea y los resultados esperados. Implica confiar en los colaboradores, otorgarles autoridad, darles autonomía para decidir sobre el terreno y proporcionarles los recursos necesarios.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que tiendes a encargar tareas sin delegar de verdad el contexto ni la autoridad: explicas el qué pero no el para qué, y las decisiones siguen pasando por ti. Así, quien recibe el encargo ejecuta sin criterio propio y todo sigue dependiendo de tu disponibilidad. Empieza por explicar de dónde viene cada encargo y qué resultado esperas, y por aclarar a los implicados quién decide a partir de ahora.
SEGUIMIENTO Y RENDICIÓN DE CUENTAS
Mal
Es la capacidad de implementar un sistema para medir los avances sin asfixiar la autonomía del colaborador con microgestión. Implica definir plazos y reuniones de seguimiento, ofrecer una retroalimentación constructiva que comprende el error como parte del aprendizaje, asumiendo la responsabilidad compartida de los resultados.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que el seguimiento de lo que delegas queda al azar: sin un ritmo pactado, oscilas entre desentenderte y aparecer de pronto en mitad del trabajo, y lo urgente acaba comiéndose las revisiones. Pacta desde el primer día cuándo y cómo revisarás cada encargo con su responsable, da prioridad a esas citas y, al repasar errores, pon el foco en corregir hacia adelante y no en buscar culpables.
ACOMPAÑAMIENTO EN EL CRECIMIENTO
Mal
Es la capacidad para servirse de la delegación en el proceso de crecimiento de los colaboradores. Se manifiesta en la disposición para apoyar y guiar durante el proceso y para reconocer los logros, proporcionando el respaldo, las herramientas y el andamiaje necesarios para que el colaborador asuma retos progresivamente más complejos con éxito.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que aún no usas la delegación como palanca de desarrollo de tu equipo: tiendes a resolver las dudas dando la solución hecha, a repetir encargos que la persona ya domina y a que el mérito no siempre llegue a su autor. Empieza por ayudar con preguntas en lugar de con soluciones, y por reconocer en público de quién es cada logro.