Tu Autodiagnóstico de Competencias de Transformación
A continuación, puedes encontrar tu informe detallado y personalizado sobre tu grado de desarrollo en las 12 Competencias de Transformación, basado en tus respuestas al cuestionario.
Revísalo con calma y reflexiona sobre tus áreas de mejora en cada competencia. El objetivo es ayudarte a trabajar en tu propia transformación y que te sirva de herramienta para diseñar un plan de autodesarrollo en el que TÚ eres el protagonista.
El autodiagnóstico está basado en nuestro modelo de transformación, que surge tras la experiencia de acompañar durante casi dos décadas a más de cien empresas —y miles de personas— de treinta países en su proceso de transformación.
Estas 12 competencias, que denominamos Competencias de Transformación, resultan determinantes para liderar el cambio en cualquier tipo de organización.
Puedes encontrar más información sobre nuestro modelo en el siguiente enlace ⇒ Modelo de Transformación de emêrgap
A continuación puedes encontrar un resumen de tu grado de desarrollo en las 12 Competencias de Transformación, basado en tus respuestas al cuestionario de autodiagnóstico.
Para cada una de las competencias obtienes una puntuación de 0 a 10, lo que te permite identificar de un vistazo las competencias donde tienes mayor oportunidad de mejora.
0 – 5
No tienes la competencia o muestras carencias notables en su desarrollo.
5 – 7
La competencia está activamente en proceso de desarrollo, pero no eres un referente en tu organización por tu nivel de desarrollo.
7 – 9
Eres un referente unánime en la organización en esa competencia. Y eres solicitado con frecuencia para ayudar a otros a desarrollarla.
9 – 10
Muestras un desarrollo de la competencia de clase mundial. La has
estudiado y aplicado tanto, que casi podrías escribir libros o dar conferencias sobre ella.
Autodiagnóstico: Mal.
Tus respuestas revelan que tienes dificultad para “leer” situaciones complejas, para identificar los factores críticos rápidamente y para tomar decisiones prácticas que agilicen obtener los resultados deseados. Tu desarrollo limitado en esta competencia te puede estar llevando a tomar decisiones poco estratégicas y a direccionar los recursos de tu organización por un camino erróneo o a gestionarlos de un modo ineficiente. Es clave que empieces por entrenar tu capacidad analítica para mejorar tus diagnósticos y tus decisiones, y hablar con expertos en como gestionar situaciones complejas y de alta presión.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Diagnóstico & Decisión”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad para cuestionar el marco establecido y abrir nuevas posibilidades, evaluando vías no tradicionales y planteando soluciones innovadoras e incluso provocadoras.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que limita tu capacidad para evaluar alternativas disruptivas, plantear escenarios transformadores y generar innovación en tu organización. Te convendría aprender y estudiar técnicas y dinámicas de pensamiento disruptivo, y atreverte a reflexionar y proponer enfoques disruptivos.
Es la capacidad de entender cómo las distintas circunstancias de la organización y su entorno impactan el logro de los objetivos a largo plazo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que limita tu capacidad para tomar decisiones estratégicas, debido a tu tendencia a perder el foco de lo esencial, distrayéndote en aspectos secundarios.
Es la capacidad, por lo general fruto de la experiencia y reflexión, para generar claridad en discusiones estratégicas, sabiendo integrar diversas perspectivas y logrando que la discusión avance con fluidez.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que, hasta ahora, posiblemente no has tenido acceso a procesos de reflexión estratégica y que tienes una visión muy limitada del negocio y de tu organización. Trata de leer más sobre el tema y participar en foros de discusión que te permitan ganar en experiencia.
Es la capacidad de abrirse a otras ideas, escuchándolas con genuino interés, sin prejuicios, con el fin de enriquecer la perspectiva sobre un asunto.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica rigidez a la hora de participar en procesos colaborativos de debate y decisión, y dificultad para incorporar otras ideas en tus reflexiones. Trata de abrir la mente para enriquecer tu perspectiva.
Es la capacidad para tomar decisiones con serenidad y firmeza cuando dispones de información limitada (o tal vez excesiva), hay poco tiempo y existe algún riesgo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que la presión en estas situaciones te suele abrumar, haciéndote tomar decisiones precipitadamente, o incluso no tomarlas, dejando el futuro en manos del destino.
Autodiagnóstico: Mal.
Tus respuestas revelan que tienes dificultad para aterrizar retos estratégicos en proyectos con objetivos concretos, que logren resultados tangibles y medibles en un periodo acotado de tiempo. Por tanto, tu desarrollo limitado de esta competencia podría estar frenando la velocidad de crucero de tu equipo de la transformación de tu organización, y provocando un uso ineficiente de sus recursos. Te convendría pedir apoyo a personas con más experiencia en Diseño de Proyectos para garantizar que los formules bien y más rápido.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Diseño de Proyectos”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad de convertir una visión de futuro en un plan que pueda hacerla realidad y se logra aterrizando retos en proyectos concretos con objetivos específicos y medibles.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tienes dificultad para estructurar los objetivos y las actividades clave de un proyecto. Te convendría pedir ayuda a otros que saben cómo pasar rápidamente “de la estrategia al diseño de la acción”.
Es la capacidad para conseguir que los proyectos pasen del papel a la acción agilizando procesos de aprobación, precisando los requerimientos iniciales, asegurando que el equipo entiende y se compromete con la visión del proyecto y logrando darles velocidad del inicio.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tienes dificultad para definir los requerimientos iniciales del proyecto de manera precisa, facilitando que arranque con un norte claro, y que también te cuesta transmitir una visión estratégica, retadora e ilusionante del proyecto al equipo asignado, logrando comprometer a todos emocionalmente.
Es la capacidad de asignar las personas adecuadas a los proyectos y de dotarlos con los recursos materiales y financieros necesarios para que arranquen con fuerza.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que te cuesta asignar a cada persona el rol en el que tiene mayor capacidad de aportación al proyecto y que se te pasan por alto oportunidades de optimización y de sinergia con otras áreas en la dotación de recursos.
Autodiagnóstico: Mal.
Tus respuestas revelan que tienes dificultad para liderar la ejecución de proyectos empoderando al equipo a que se enfoque en logros tempranos, a través de una planificación dinámica, y manteniendo al equipo cohesionado. Tu desarrollo limitado en esta competencia puede estar frenando la velocidad de ejecución de proyectos estratégicos de la organización. Te convendría empezar por estudiar sobre metodologías ágiles.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Ejecución Ágil”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad de trabajar con una sistemática de ejecución sólida, aplicando con criterio y flexibilidad las prácticas metodológicas —entre ellas, las de la filosofía Agile— que resulten relevantes para el tipo de proyectos que lideras.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tienes dificultad para aplicar con rigor y disciplina una metodología de gestión de proyectos. Te convendría pedir a expertos en esta competencia que te faciliten recursos básicos de aprendizaje.
Es la capacidad para reconocer situaciones en las que lo planificado no está funcionando y cambiar el rumbo de un proyecto para mantener al equipo ilusionado, cohesionado y con alto rendimiento.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tienes dificultad para reconocer cuándo un proyecto no está progresando al ritmo adecuado y te puede estar faltando determinación para romper con dinámicas incorrectas, pero manteniendo al equipo cohesionado, y sin poner en riesgo el ritmo de ejecución.
Es la capacidad para prevenir o contener la escalada de un conflicto en un proyecto, logrando resolverlo sin afectar a los objetivos del proyecto ni a la cohesión del equipo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que, en situaciones de conflicto, te resulta muy difícil mantener la calma, actuar con serenidad y firmeza, y gestionar adecuadamente las emociones de cada persona del equipo. Pedir consejo a personas con destreza para la gestión de conflictos y seleccionar una buena dieta intelectual sobre este tema te resultarán de gran ayuda.
Es la capacidad de saber qué comunicar, cómo y cuándo para mantener a un equipo informado, cohesionado y comprometido.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que no estás dedicando suficiente tiempo a mantener al equipo informado y con una buena comunicación, y a dar feedback a cada persona sobre su desempeño, ayudándoles a definir la mejor manera de contribuir en el proyecto.
Autodiagnóstico: Mal.
Tus respuestas parecen indicar que no has reflexionado suficientemente sobre los valores que fundamentan tu vida; que te falta consistencia para incorporarlos a tu comportamiento diario; que puedes mejorar en tu exigencia personal, reconociendo tus errores con humildad y con el firme deseo de esforzarse por mejorar; y que podrías ser más comprensivo con los demás y contribuir de un modo más práctico a mejorar los hábitos de las personas que te rodean, inspirándoles con tu propia vida. En los contextos profesionales tan dinámicos y exigentes que vivimos hoy, en ocasiones podemos sentirnos desbordados y no dedicar suficiente energía a mantener nuestros valores por encima de las presiones del entorno. Reflexiona sobre cómo puedes re-equilibrar tu día a día con una actitud más comprometida con tus valores y desarrollar más exigencia personal.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Integridad”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad de actuar de modo consistente cada día, en lo grande y en lo pequeño, de acuerdo a unos valores personales sobre los que has reflexionado suficientemente, llegando a interiorizarlos y a hacerlos el fundamento que sostiene tu vida.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que no has reflexionado suficientemente sobre los valores que fundamentan tu vida; que no vives tus valores con igual consistencia en contextos tanto profesionales como personales; que te dejas llevar por comportamientos que te satisfacen inmediatamente pero que no están alineados con tus valores; que en situaciones de conflicto actúas de modo individualista, anteponiendo tus necesidades personales al bien común; y que con frecuencia te dejas llevar por excusas circunstanciales o por la volatilidad de tus estados de ánimo. Necesitas reflexionar más sobre tus valores y tratar de incorporarlos a tu comportamiento diario.
Es la capacidad de traducir de un modo consistente los propios valores al día a día a través de un comportamiento esforzado y constante. Viviendo así, poco a poco, se va construyendo el carácter que se requiere para asumir responsabilidades de liderazgo, sea al frente de un equipo, de una organización o de algo aún más importante, la propia familia.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tu vida está desconectada de tus valores y que habitualmente actúas dejándote llevar por apetencias instantáneas y circunstanciales o por la volatilidad de tus estados de ánimo. Tienes por delante dos tareas críticas: reflexionar sobre tu propósito de vida y fortalecer tu voluntad a través de pequeños comportamientos cotidianos para poder así orientar eficazmente tu vida a tu propósito.
Es la capacidad de empatizar con los demás, entendiendo que pueden actuar desde una visión distinta de la realidad y asumiendo que podrían vivir circunstancias que desconocemos, pero a la vez ayudándoles a mejorar y animándoles a dar más con la inspiración de tu ejemplo y de tu vida, sin perder nunca la fe en la fascinante capacidad de transformación que tiene cualquier ser humano.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que te cuesta aceptar formas de ser o perspectivas diferentes a la tuya. Posiblemente, para desarrollar una mirada más comprensiva con los demás necesitas reconocer tus errores, sin tratar de enmascararlos o de echar la culpa a otros, pedir perdón cuando has herido a alguien, no guardar rencor a los demás y abrirte a conocer mejor a los que te rodean para empatizar con sus circunstancias y los esfuerzos que hacen en su vida.
Es la capacidad de movilizar a otros a cambiar sus hábitos, a construir su carácter y vivir una vida de excelencia humana, no desde la fría exigencia de una vida impecable, sino desde la fuerza transformadora de una vida esforzada, pero a la vez consciente de la propia fragilidad.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que no eres percibido como un referente inspirador por los que te rodean, no te piden consejo y no contribuyes de un modo práctico a mejorar los hábitos de otras personas. Reflexiona sobre qué aspectos de tu vida deben cambiar para reconquistar la confianza en ti de las personas de tu entorno personal y profesional.
Autodiagnóstico: Mal.
Tus respuestas revelan que tienes dificultad para desarrollar un genuino interés por los demás que te permita conocerles, apreciarles, ganarte su confianza y contribuir a desplegar su talento. Posiblemente, a ti también te cueste abrirte, mostrándote cómo eres y expresando lo que sientes, sin miedo a exponer tu propia fragilidad, y eso levanta una barrera invisible para conectar contigo que genera desconfianza en los demás y desinterés en colaborar contigo en proyectos e iniciativas.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Cercanía”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad para salir de uno mismo y de acercarse a otras personas con afán de conocerles en profundidad y de apreciar su personalidad y su diversidad, desarrollando con ellas un vínculo más fuerte que una mera interacción de carácter técnico y estrictamente profesional.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que, en tu día a día, te cuesta empatizar con las cuestiones personales de los que te rodean y te limitas a lo estrictamente técnico y profesional, sin esforzarte por generar un vínculo personal con todos —no solo con los que naturalmente sintonizas— que ayude a estrechar lazos y a fortalecer la confianza en tu equipo.
Es la capacidad para comunicarte con los que te rodean mostrándoles verdadero interés por escucharles y por entender su perspectiva, respetándoles aunque tengan puntos de vista muy diferentes, adaptando tu estilo de comunicación a su personalidad y generando un clima cálido que fomente una conversación sincera.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que tienes dificultades para mantener conversaciones en las que tu interlocutor se sienta escuchado con interés genuino. Tu estilo de comunicación puede ser percibido como frío y distante, o tal vez como excesivamente intenso y centrado en ti mismo, generando una barrera que impide mantener conversaciones profundas y sinceras. Necesitas trabajar la escucha activa.
Es la capacidad de desarrollar y de cuidar la relación no solo con las personas con las que interactuamos en el día a día, sino también con las que conociste en el pasado o con las que coincides más ocasionalmente, generando una red de relaciones de confianza que te permite colaborar con personas de organizaciones, geografías y culturas diferentes.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que tienes dificultad para hacer nuevos amigos o para mantener activamente la amistad con las personas que conociste en otros equipos o en otras empresas; que priorizas la interacción digital a la comunicación cara a cara, y que solo tratas de conectar con las personas de tu círculo más cercano. Abrirte a conocer y a conectar con más personas te enriquecerá personalmente y te permitirá poner en otro nivel tu capacidad de colaboración y de contribución en tu organización y en tu contexto personal.
Es la capacidad de dar suficiente prioridad en la agenda a las personas con las que trabajamos, atendiendo a sus necesidadades y escuchándolas con atención, sin dejarnos llevar por la prisa de resolver cuestiones meramente operativas.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que actúas más como un gestor de cosas que como un líder de personas, ya que das poca prioridad a desarrollar la relación con tus colegas y con tus colaboradores, no dedicas suficiente tiempo diario y semanal a conversar con ellos de manera distendida y no mantienes conversaciones de desarrollo con cada persona de tu equipo con suficiente frecuencia. Necesitas repensar tus prioridades para desarrollarte como líder.
Autodiagnóstico: Mal.
Tus respuestas revelan que tienes dificultad para detectar y expresar oportunidades de mejora a las personas con las que colaboras en la organización, especialmente si tienen una posición jerárquica superior o trabajan en otra área. Parece que también te cuesta manifestar a otros tu reconocimiento por una buena acción o desempeño. En consecuencia, das poco feedback. Para desplegar esta competencia, necesitas empezar por desarrollar la capacidad de “leer” la personalidad, el comportamiento y los sentimientos de las personas, y cultivar la capacidad para diseñar y abordar conversaciones inspiradoras que ayuden a otros a mejorar. Para un líder inspirador, no hay herramienta más transformadora que una conversación cara a cara.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Feedback”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad para abordar el feedback con una actitud constructiva —siendo capaz de ponderar con una serena objetividad tanto las virtudes como los defectos de los demás— y desde una firme creencia en la extraordinaria capacidad de transformación que tiene cada persona.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que te enfocas demasiado en los defectos de los demás, que tu manera de dar feedback puede resultar desanimante y que no pareces tener demasiada esperanza en la capacidad de la otra persona para cambiar. En consecuencia, en muchas ocasiones optas por criticar a los demás a sus espaldas, en vez de darles feedback. A veces, una mirada excesivamente crítica con los demás es un mecanismo para enmascarar la propia fragilidad.
Es la capacidad para entregar un feedback ecuánime —valorando con prudencia la información que tienes y estando abierto a incorporar datos complementarios que pueden modificar tu perspectiva—, sin dejarte llevar por opiniones o estados de ánimo y escogiendo el momento oportuno para darlo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que, al dar feedback, con frecuencia te dejas llevar por tus emociones, sin la ecuanimidad para analizar con prudencia la información que tienes. En consecuencia, es posible que, en bastantes ocasiones, logres el efecto contrario al que buscabas con el feedback.
Es la capacidad de abordar esos feedbacks especialmente incómodos, sin retrasarlos ni dejarlos pasar, preparándolos a conciencia y exponiendo a tu interlocutor con asertividad —y a la vez con delicadeza— el impacto que su comportamiento puede tener en sí mismo y en los demás.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que habitualmente retrasas o evitas las conversaciones difíciles y que las abordas con poca asertividad, o con poca preparación, de modo que pierden su capacidad transformadora. La mejor manera de desarrollar el músculo de las conversaciones difíciles es ejercitarlo.
Es la capacidad para entregar feedback de una manera acertada y con el sentido de la oportunidad para elegir el momento adecuado, logrando que sea percibido como un intento sincero para ayudar a la otra persona a mejorar y no como un ataque personal.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que te sueles dejar llevar por tus emociones al entregar feedback, que te precipitas al elegir el momento de darlo y que tú mismo no lo aceptas con agradecimiento. Si mejoras en estas tres dimensiones, darás un paso crítico adelante en esta competencia.
Autodiagnóstico: Mal.
Te cuesta explicar lo que quieres transmitir de una manera sencilla, clara y sucinta. Tienes tendencia a extenderte más allá de lo necesario al exponer tus ideas, y lo haces con un tono y estilo que no te ayudan a captar la atención de tu interlocutor ni a que el mensaje llegue con fuerza. Trabaja para desarrollar técnicas que mejoren tu capacidad de sintetizar y de exponer de manera estructurada, y presta atención al lenguaje no verbal a la hora de hablar.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Comunicación Verbal y No Verbal”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad para organizar y exponer tus ideas de una manera sencilla y estructurada, y para comunicarlas con fluidez, de modo que tu interlocutor capte tu mensaje con claridad.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que te cuesta exponer tus ideas de una manera simple y estructurada de modo que generen claridad en tu interlocutor. Parece que tus intervenciones no siempre agregan valor e incluso pueden contribuir a enredar la conversación.
Consiste en la capacidad para expresar de modo sintético realidades complejas, discerniendo lo esencial frente a lo secundario, y para exponer las ideas con precisión. Esta capacidad requiere de un vocabulario amplio que permita escoger siempre las palabras adecuadas.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que te cuesta expresar con brevedad y simplicidad tus ideas, ir al grano y no entrar en “bucle”. Te convendría desarrollar técnicas que te ayuden a sintetizar tus ideas (como por ejemplo, mapas mentales) y encontrar la manera de contarlas claramente y sin dar rodeos.
La capacidad para transmitir ideas se multiplica cuando somos capaces de comunicar persuasivamente y con pasión —y a la vez con un estilo fresco y natural—, aprovechando una gran variedad de recursos de comunicación, que van desde lo dramático hasta a lo cómico, pasando por la capacidad para contar historias.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que tu estilo a la hora de comunicar suele ser monótono y plano, y que no dispones de suficientes recursos para conectar emocionalmente con tu interlocutor cuando necesitas transmitir un mensaje que mueva sus emociones. Te convendría desarrollar técnicas que te ayuden a dar “vida” a la forma de transmitir tus mensajes.
El lenguaje no verbal es aquel por el cual, a través de nuestro cuerpo y de nuestros gestos, transmitimos mensajes de manera consciente o inconsciente que complementan y realzan —o por el contrario, contradicen— lo que estamos comunicando verbalmente.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que, a la hora de comunicar, tu nivel de autopercepción sobre tu cuerpo es limitado, y que no consigues sintonizarlo adecuadamente con tu lenguaje verbal transmitiendo a tus interlocutores el mensaje deseado. Necesitas ganar sensibilidad sobre lo que transmiten tus gestos y aprender algunas técnicas básicas para utilizar tu cuerpo como vehículo de comunicación.
Autodiagnóstico: Mal.
Tienes dificultad para redactar textos de manera clara y sucinta y no prestas suficiente atención para asegurar que estén escritos con la estructura gramatical correcta y sin faltas de ortografía. Además, en ocasiones, tu estilo puede resultar inapropiado y excesivamente informal en un entorno profesional. Procura crear el hábito de revisar la ortografía y la claridad de tus mensajes antes de enviarlos, como primer paso para mejorar en esta competencia.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Comunicación Escrita”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad para redactar tus mensajes de manera clara, sucinta y precisa, construyéndolos con la estructura gramatical adecuada y con una atención cuidadosa a las normas ortográficas.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que te precipitas a la hora de redactar mensajes escritos y que no le dedicas suficiente tiempo a revisar tus textos, tanto en el plano gramatical como en el ortográfico. El descuido que muestran tus mensajes revela poca atención a los detalles y podría generar desconfianza en tus destinatarios. La comunicación escrita es parte importante de tu profesionalidad y necesitas empeñarte en crear el hábito de escribir correctamente siempre, aunque sea un breve mensaje en WhatsApp.
Es la capacidad de dotar a tu comunicación escrita de versatilidad, usando un vocabulario preciso y adaptando el tono y el estilo a distintas necesidades de comunicación, con el fin de lograr siempre el impacto deseado.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tu vocabulario es aún limitado, que te falta versatilidad para adaptar tus mensajes según sus destinatarios y que, con frecuencia, tu estilo puede resultar demasiado informal en contextos profesionales.
Es la capacidad de aprovechar la facilidad y el potencial de comunicación de las nuevas herramientas y plataformas digitales colaborativas —y los recursos de edición de textos que ofrecen— para comunicarse con agilidad, riqueza y frescura, pero manteniendo a la vez la corrección ortográfica, gramatical y estilística propia de un contexto profesional.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que te falta experiencia en el uso de herramientas digitales, criterio para elegir la plataforma adecuada según distintas necesidades de comunicación, versatilidad para usar herramientas de edición avanzada y corrección formal en tus textos. Conviene que rediseñes tus hábitos de comunicación digital y que pidas orientación a personas con experiencia en un uso profesional de estas herramientas.
Autodiagnóstico: Mal.
Tu diagnóstico revela una notable oportunidad de mejora en tu capacidad para presentar de una manera clara, breve y atractiva, usando diversas herramientas audiovisuales de presentación, construyendo una narrativa adaptada al contexto y al tipo de audiencia. Tu falta de desarrollo en esta competencia reduce tu capacidad como líder para transmitir tu visión o tus ideas de una manera inspiradora y para alinear y entusiasmar a otros. Necesitas trabajar en mejorar la preparación de tus presentaciones, en tu puesta en escena, en tu capacidad para comunicarte con autenticidad y pasión y en tu habilidad para contar historias.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Presentaciones Efectivas”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad de estructurar una narrativa adecuada para transmitir el contenido —teniendo en cuenta el tipo de audiencia, el tiempo disponible y el objetivo de la presentación— y utilizando los recursos visuales con criterio y con un estilo cuidado.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que revela falta de experiencia en la preparación de la estructura narrativa del contenido, conocimiento limitado de las herramientas de presentación, estándares pobres en el uso de los recursos visuales y un gusto por el diseño poco cultivado. Te ayudará estudiar sobre diseño de presentaciones efectivas y pedir a alguien con más experiencia que te oriente en la preparación de tus próximas presentaciones y que luego te dé feedback.
Es la capacidad de hablar frente a una audiencia —ya sea en una sala de reuniones, en un gran auditorio o para hacer un brindis en un evento familiar— con estilo propio y con una presencia escénica que refuerce tu mensaje y que transmita confianza.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que te cuesta hablar en público, que es un formato de comunicación en el que no te sientes cómodo y que tu audiencia termina percibiendo esa fragilidad, lo que puede afectar de manera significativa al impacto de tus mensajes. Te ayudará reflexionar sobre por qué te incomoda hablar en público, yendo a la raíz de esta limitación, estudiar nociones básicas sobre oratoria y marcarte el objetivo de aprovechar cualquier oportunidad, por cotidiana o pequeña que parezca, para practicar tus aprendizajes y mejorar tu autoconfianza para hablar en público.
Es la capacidad para gestionar en tiempo real cómo discurre una presentación, “leyendo” cómo reacciona el público, adaptando si es preciso la dinámica sobre la marcha, gestionado con serenidad y soltura situaciones disruptivas y manteniendo en todo momento la atención de la audiencia.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que, cuando una presentación se descarrila, te cuesta reconducirla con serenidad y firmeza y te resulta difícil cumplir los objetivos que te habías propuesto inicialmente. Te convendría trabajar en el manejo de la respiración para mantener la calma, la concentración y la agilidad mental en todo momento.
Es la capacidad para comunicar con pasión, contando historias que conectan emocionalmente con la audiencia, capturando su atención y haciendo memorables los mensajes.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que tus presentaciones tienden a ser monótonas y con poco gancho, lo que limita tu capacidad para transmitir con emoción y generar un impacto significativo en tu audiencia. Te convendría empezar por hacer un curso de storytelling, practicarlo cotidianamente y pedir feedback para asegurar que incorporas como hábito el conocimiento aprendido.
Autodiagnóstico: Mal.
Tu autodiagnóstico revela que empleas de un modo ineficiente las herramientas digitales, ya que usas excesivamente el e-mail y la mensajería instantánea (WhatsApp u otras), y que no aprovechas el potencial de las actuales herramientas de comunicación y de colaboración para trabajar en equipo. En consecuencia, es posible que estés al borde del “colapso digital” y que te sientas sobrepasado por la cantidad de información que recibes. Te convendría empezar por “limpiar” tus herramientas y organizar tu información, y luego definir criterios claros con tu equipo sobre qué plataformas usar para diferentes necesidades de comunicación.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Herramientas Digitales”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad de usar las herramientas digitales adecuadas para distintas necesidades de comunicación y de definir criterios claros con tu equipo sobre qué plataformas usar —y cómo usarlas— para gestionar el trabajo colaborativo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que continúas basándote en el uso tradicional del e-mail y de WhatsApp y que tienes un conocimiento limitado de las actuales plataformas y herramientas digitales. Investiga el potencial que tienen estas herramientas para colaborar con tu equipo de una manera más eficiente, y trata de incorporarlas progresivamente en tu día a día para comunicarte, para cocrear documentos y para gestionar proyectos.
Es la capacidad para gestionar de un modo eficiente la creciente cantidad de información que nos toca procesar, creando reglas que automaticen las tareas del día a día para mejorar la productividad (reglas en el e-mail, personalización de notificaciones, clasificación de notas, seguimiento de tareas pendientes, etcétera), trabajando colaborativamente con tu equipo sobre documentos compartidos en la “nube” y organizando de un modo sistemático la información.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que en general la información te maneja a ti, no tu a ella, su gestión te consume un tiempo excesivo y te hace muy ineficiente. Haz una revisión profunda de tus pautas de utilización de la información, cuándo y cómo revisas el e-mail, la creación y almacenamiento de información, y tus pautas de colaboración con terceros sobre la misma información. Verás que, haciendo cambios en su gestión, mejorarás tu eficiencia dramáticamente, y recuperarás progresivamente el control en el manejo de la información.
Es la capacidad para usar tus dispositivos y las herramientas digitales con criterio y control sin responder impulsivamente a las alertas y notificaciones que aparecen en tus pantallas, sin hacer multi-tasking en las reuniones, en las videoconferencias o en las llamadas por teléfono y evitando que la comunicación con tu equipo salte sin criterio de plataforma en plataforma (e-mail, WhatsApp, etcétera), generando desorden y contribuyendo a perder la trazabilidad de la información.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que te falta conciencia y control sobre cómo gestionas las herramientas digitales en tu día a día. Las utilizas de un modo impulsivo y sin criterio, impactando negativamente en tu eficiencia profesional y en tu equilibrio de vida. Reflexiona sobre cómo puedes replantear su uso, para hacerlo más consciente y controlado, y para lograr estar más presente en tus interacciones con los que te rodean.
Autodiagnóstico: Mal.
Tu autodiagnóstico revela que tienes dificultad para conducir estos espacios de un modo ágil y disciplinado, logrando que aporten verdadero valor, gestionando el tiempo de un modo eficiente y creando dinámicas colaborativas que integren la perspectiva de todos los participantes. Necesitas estudiar y entrenarte para asumir el rol de facilitador y aprender a utilizar metodologías adecuadas para distintos tipos de reunión.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Gestión de Reuniones y Workshops”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Es la capacidad para diseñar previamente el enfoque, el formato (presencial o digital) y la metodología de la reunión, seleccionar a los participantes, definir una agenda realista y enviar la información pertinente con antelación, evitando usar estos espacios de discusión para compartir información que podría haber sido consumida individualmente con antelación.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que estás gestionando de un modo ineficiente tu tiempo y el de otras personas de la organización por falta de preparación de estos espacios con un enfoque bien definido, con los participantes adecuados, con una agenda realista y compartiendo la información necesaria previamente. Te convendría leer más sobre reuniones efectivas y pedir ayuda y feedback.
Es la capacidad para empezar y acabar las reuniones con puntualidad (con la ayuda de un timekeeper), dinamizándolas cuando es preciso con la ayuda de herramientas digitales, facilitándolas con la metodología apropiada, evitando distraerse haciendo multi-tasking, tomando nota de los puntos clave, y logrando al final establecer acuerdos, definir responsables y concretar próximos pasos.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que las reuniones que lideras suelen terminar sin lograr los objetivos marcados, sin conclusiones claras y con poca claridad respecto a los próximos pasos y quiénes son sus responsables. Tu falta de método y de disciplina puede estar deteriorando tu reputación en la organización. Te convendría pedir ayuda y feedback a personas más experimentas para aprender a definir el método más adecuado para cada tipo de reunión y a gestionarlas con más disciplina.
Es la capacidad de facilitar y moderar discusiones con una dinámica ágil que logre que todos los participantes (incluso los más reservados) aporten su perspectiva y se comprometan con las decisiones tomadas, manejando “con mano izquierda” a personas excesivamente habladoras y a los “lanzadores de granadas” que bloquean la discusión, y teniendo la flexibilidad para modificar la dinámica de la reunión o workshop cuando no está funcionando y un cambio podría ayudar a cumplir mejor su objetivo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que sugiere que tu facilitación de reuniones implica de una manera asimétrica a los participantes en la discusión, que tienes dificultad para manejar a ciertos perfiles con tendencia a “secuestrar” la conversación o a desenfocarla y que te falta flexibilidad para reconducir la dinámica cuando es preciso.
Autodiagnóstico: Mal.
Tu diagnóstico revela dificultad para colaborar con personas de otras áreas de la organización o de otras empresas —que, con frecuencia, suelen tener prioridades distintas a las tuyas—, y lograr alinear esfuerzos cuando no existe una relación jerárquica directa. En organizaciones matriciales, esta capacidad resulta crítica para liderar proyectos transversales que involucran a varias áreas y para alinear a equipos diferentes bajo un mismo objetivo. Necesitas aprender a generar un entorno de confianza que atraiga a otros a trabajar a tu lado, a colaborar activamente en equipos compuestos por personas de diferentes áreas u organizaciones, y a lograr buenos resultados para todos de manera consensuada sin necesidad de recurrir a la fuerza de la jerárquica.
A continuación, te detallamos lo que indican tus respuestas sobre cada una de las dimensiones críticas que componen la competencia “Influencia Matricial”. Reflexionar sobre cada una de estas dimensiones te ayudará a enfocar tu estrategia de autodesarrollo.
Se trata de la capacidad de lograr que los demás confíen en tu liderazgo y estén dispuestos a seguirte y trabajar en las iniciativas que les propones, al percibirte como un líder inspirador, que genera confianza y credibilidad con sus palabras y actos.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que no consigues generar un entorno de confianza en los demás para seguirte si no hay una jerarquía formal establecida. Reflexiona sobre lo que puede estar haciendo que los demás no vean en ti un líder confiable y que les genera credibilidad, y sobre lo que tú podrías hacer para estrechar lazos y generar confianza en los demás.
Consiste en la capacidad para empatizar con los que te rodean, para ser abierto y ecuánime a la hora de juzgar sus acciones y para entender lo que les mueve y motiva.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que no has priorizado ni desarrollado la capacidad para empatizar con los demás, para entender sus inquietudes y motivaciones y para tenerlas en consideración a la hora de colaborar con ellos. Tal vez te convendría poner más foco en conocer y valorar a las personas con las que colaboras que en las cosas que hay que hacer.
Es la capacidad para construir a tu alrededor un equipo cohesionado, con talento y con proactividad, asegurándote de que creas oportunidad de crecimiento para cada persona en función de su potencial.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que indica que tienes dificultades para configurar un equipo cohesionado, de alto rendimiento, en el que cada miembro asuma un rol proactivo y tenga oportunidades para desarrollar su propio talento. Da más espacio para que las personas demuestren su potencial y sé exigente a la hora de buscar nuevo talento que refuerce al equipo.
Es la capacidad de lograr acuerdos entre diversas partes en situaciones de conflicto de prioridades o de intereses, entendiendo los puntos de vista de todos y construyendo soluciones de consenso de un modo colaborativo.
Muestras un grado de desarrollo bajo, lo que parece indicar que tienes dificultades para negociar de una manera equilibrada cuando las partes plantean posiciones muy diferentes y se requiere “mano izquierda” para integrar puntos de vista diferentes. Estas carencias pueden limitar tu capacidad para colaborar con otras organizaciones que tengan objetivos no claramente alineados con los tuyos y para trabajar en entornos matriciales.
A continuación te ofrecemos 10 principios de autodesarrollo basados en nuestra experiencia de acompañar en su proceso de transformación a miles de personas de más de cien empresas de treinta países de Europa y América en su proceso de transformación.
Estos principios están extraidos del libro Cabeza, Corazón y Manos. Disponible en Amazon. bit.ly/CCMebook
Hasta hace dos décadas, el acceso a la formación estaba bloqueado por un enorme muro que en las empresas se superaba, principalmente, dotando de presupuesto a las áreas de formación. En los últimos años, el muro ha sido derribado: la cantidad y la calidad de los recursos formativos disponibles —y, en su mayoría, gratuitos o con un coste bajo— se ha multiplicado de modo exponencial. Sin embargo, aún se mantienen dos inercias. La primera es que, a pesar de que esas áreas ahora tienden a llamarse Learning&Development, siguen despachando formación tradicional con el foco puesto principalmente en el contenido. Y la segunda es que muchos profesionales siguen delegando su propio desarrollo al equipo de Talento Humano de la empresa en la que trabajan. La manera más práctica de romper con ambas inercias es instalar una nueva capacidad en la organización: el autodesarrollo. Empezando por la alta dirección.
Si cuentas con la ayuda de un mentor —sea tu jefe o una persona externa a la organización—, su rol es acompañarte por un período razonable de tiempo para ayudarte a identificar tus retos de desarrollo, a seleccionar las competencias (comportamientos habituales, observables y medibles) con las que abordarlos, a aterrizar las competencias en proyectos concretos y a ejecutarlos con disciplina. No obstante, la mera superioridad jerárquica no cualifica para convertirse en mentor. Para serlo con legitimidad hay que habérselo ganado con años de trabajo disciplinado, poniendo cabeza, corazón y manos en el propio desarrollo.
La diferencia entre un mero gestor y un líder es que el primero enfoca todas sus energías en la operación del día a día, mientras que el segundo integra en su agenda las otras dos responsabilidades: la estrategia y el desarrollo de personas. Y esta diferencia genera una sorprendente asimetría entre avanzar controlado por un gestor que impulsa tu desarrollo movido exclusivamente por motivos técnicos y transaccionales —como resolver tareas de la operación o cubrir posiciones en un organigrama— o, por el contrario, avanzar en tu desarrollo acompañado por un líder con habilidades para el mentoring y con un genuino interés en tu crecimiento personal y profesional.
Un buen indicador de liderazgo es la capacidad de implantar una dinámica de mentoring y de autodesarrollo con el propio equipo. Y otro, la cantidad y la calidad del feedback que se da al jefe, a los pares, al equipo directo y a cualquier otra persona de la organización, con total independencia de la jerarquía y fuera de los procesos organizativos de evaluación del desempeño, diseñados principalmente para justificar el bonus que se recibe a final de año. Cuando observas que, en una determinada persona, ambos indicadores están bajos, muy probablemente estás delante de un gestor, con una formación técnica y una orientación a sacar cosas adelante, no a desarrollar personas.
La transformación personal no se logra acumulando cursos, programas y certificaciones, como quien estampa sellos en un pasaporte. Eso, sin más, es turismo académico. Ni tampoco se alcanza escuchando charlas de motivación. Más bien, las personas se transforman a través del learning by doing, del ejercicio diario de su voluntad, desarrollando buenos hábitos y construyendo el carácter que se requiere para asumir responsabilidades de liderazgo. Ya sea una organización de cien mil personas o algo mucho más importante, la propia familia.
Cuando se asumen posiciones de liderazgo en una organización, sea del sector que sea, uno no se dedica a la manufactura: tu desempeño como líder no depende de la fuerza de tus brazos ni de la capacidad de cargar peso de tu espalda. Sino a la «mentefactura». De modo que tu nivel de liderazgo depende directamente de tu vitalidad intelectual, de tu riqueza conceptual, de tu capacidad para procesar información compleja y para diagnosticar, de tu pensamiento crítico para no dejarte llevar por eslóganes populistas y superficiales, de tus competencias de comunicación verbal y escrita, de tu habilidad para captar rápido el talento y la personalidad de la gente o, en otras palabras, de tu capacidad para adentrarte en el National Geographic del alma humana. Desde esta perspectiva, los hábitos de la lectura y del estudio (de libros y artículos, pero también de vídeos, podcasts, documentales, etc.) se presentan como herramientas fabulosas de crecimiento personal. Sin embargo, hoy en día corremos el riesgo de que nuestra dieta intelectual esté compuesta casi sólo por las series que ofrecen plataformas como Netflix, un autoservicio de fast-food audiovisual potencialmente adictivo.
La experiencia demuestra tozudamente que sin método el ritmo de aprendizaje es muy lento e inconstante. Pero la metodología debe ser simple, una cualidad infrecuente en organizaciones grandes, que tienden al over-engineering. Y esta tendencia sistémica a la complejidad —unida a la genuina preocupación de las áreas de Talento Humano por la falta de implicación de muchos de sus directivos en el desarrollo de las personas— acaba generando modelos de gestión del talento hipercomplejos e hipercostosos, porque tratan de asumir paliativamente una responsabilidad que esos directivos le han subcontratado.
En las dos últimas décadas, los constantes avances tecnológicos han abierto posibilidades insospechadas de comunicación y de colaboración con otras personas. Pero, por una sorprendente inercia, las dinámicas de desarrollo humano que imperan en las organizaciones siguen encerradas en un formato individual: de los retos personales de desarrollo sólo se habla con el jefe y tal vez con alguien del área de Talento Humano, en el mejor de los casos. La idea de construir una dinámica colaborativa de autodesarrollo suele generar una inicial prevención, basada en el paradigma de que la gente no se siente confortable hablando de sus retos de desarrollo delante de otros colegas. Pero la experiencia nos demuestra una y otra vez que, superada esa fase inicial de escepticismo, llega otra de deslumbramiento, cuando se constata el valor que tiene abrir instancias de conversación colectiva—a través de workshops y de plataformas digitales— para compartir retos, experiencias y recursos de aprendizaje.
El desproporcionado énfasis actual —tanto en los programas de liderazgo que gestionan las áreas de Talento Humano como en los que ofrecen las escuelas de negocio— en medir la satisfacción de los participantes con cuestionarios de evaluación corre el peligro de convertirse en un incentivo perverso: que los facilitadores y profesores articulen sus dinámicas con más énfasis en «entretener a su audiencia» que en contribuir a transformar a cada persona. Sin embargo, resulta mucho más relevante evaluar el desempeño de cada participante, desde la perspectiva del facilitador o del profesor, y también desde la perspectiva de sus colegas.
Al igual que duele ponerse a dieta o hacer un programa de entrenamiento exigente. Por eso, el rol de un mentor no es ganar concursos de popularidad ni garantizar que su mentoreado se sienta cómodo. Más bien lo contrario: consiste en retarle —de la manera más inspiradora posible—, generándole una mezcla de incomodidad y de esperanza que le inspire a desarrollar con disciplina su propio talento.
Además, te ofrecemos una primera selección de recursos de aprendizaje (libros, artículos, vídeos, etcétera) que han ayudado a otros profesionales en su autodesarrollo y que podrían servirte para empezar a profundizar en cada una de las competencias. Te sugerimos que también nutras tu dieta intelectual con buena literatura. Te sugerimos esta selección de 100 novelas del siglo XX.
Si desea contactar con nuestros servicios o conocer nuestro modelo con más profundidad, puedes contactarnos en info@emergap.com
alvaro@emergap.com
gonzalo@emergap.com
![]() | Todos los derechos reservados ® |